
Soneto endecasílabo
Cambia la mente el genio poderoso
y tras las huellas su pasión regresa
en claridades nuevas que atraviesa
por el nevado espacio luminoso.
Cambia el destino cruel en sol virtuoso
y se concreta, así, la fiel promesa.
Todo el pasado muere sin sorpresa
en manos de quien crea sin reposo.
El Padre Celestial forja su obra,
que no sigue ni molde ni modelo,
que excede, de los hombres, la mirada.
El mundo, frente a Él, su paz recobra;
la tierra tiene límites de cielo
y el Todo vence al monstruo de la nada.