jueves, 8 de octubre de 2009

DAMA DE NOCHE






Los dos tuvieron un feliz amor
unidos siempre como cielo y tierra
en horizonte que a los dos aferra:
un mismo espíritu, un mismo color.


Los dos tuvieron un feliz amor
que terminó cuando llegó la guerra:
el amado partió para la sierra
y ella se marchitó como una flor.


Una noche lo trajo un centinela,
cadáver aún más blanco que el armiño
pero lleno de pálido cariño.


Ella se consumió como una vela:
se convirtió en la dama de la noche
la que perfuma a mares en derroche.

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